TÍTULO: UNA HISTORIA QUE NO ES UN CUENTO
UNA HISTORIA QUE NO
ES UN CUENTO
“Mansos, pero no mensos”
Acuérdate muy bien de esta frase Luchito, por el hecho de
ser personas humildes, honestas y respetuosas, no quiere decir que debemos
dejar que la gente se aproveche y nos quiera ver la cara de tontos.
Esta era la manera como don Antonio Rubio un anciano de
86 años, le hablaba a su nieto Luchito, ya que le indignaba que hubiera gente
que se aprovechara del buen corazón de las personas.
Luchito era un niño de tan solo 8 años de edad, al que le
gustaba escuchar las graciosas historias que le contaba su abuelo Antonio, pues
eran muy entretenidas e interesantes, podía pasar horas riendo y escuchándolo
hablar. El cariño que se tenían entre abuelo y nieto era muy bonito, tanto así
que don Antonio siempre trataba de aconsejar y enseñar cosas significativas que
valieran la pena y le fueran de ejemplo a Luchito para que fuera una persona de
bien.
Mientras Luchito se encontraba en el colegio recibiendo
sus lecciones don Antonio se dedicaba a administrar su tienda de telas cerca de
un museo en la plaza de Bolívar, donde ya hacía varios años este era su
pasatiempo.
Sucedió que un día don Antonio se encontraba en su tienda
organizando sus telas, atendiendo su clientela, cuando escucho la voz de un
político en la plaza gritando a todo pulmón que como era posible que el
presidente fuera a subir los impuestos, este es un duro golpe para el bolsillo
de todos decía, ahora debemos pagar más tributos, No! Que pasa, debemos hacer
algo con la reforma tributaria, quieren estabilizar las finanzas del país, pero
debe haber otra solución, ¿ustedes que piensan? No se queden callados, a
ustedes también les afecta decía el político. Mientras esto ocurría don Antonio
estaba recibiendo con un fuerte abrazo a Luchito quien llegaba del colegio y le
preguntó ¿Qué pasa abuelo? ¿porque hay tanta revuelta? A lo que respondió don
Antonio, espérate Luchito vamos a cerrar el almacén, todos están cerrando los
locales vamos a ver qué es lo que está pasando. En la plaza había mucha gente
reunida, ya el ambiente se estaba poniendo muy tenso, unos decían una cosa,
otros otra en fin no se sabía ni quien era el que hablaba, entonces don Antonio
decidió alzar su voz para dar su opinión y dijo: teniendo en cuenta de que es
algo que nos afecta a todos, debemos organizar un cabildo abierto, así
escucharemos las opiniones de todos y haremos lo posible para que llegue a
oídos del presidente de la república y de paso evitaremos un colapso entre
nosotros y solucionaremos esta problemática. Ya de regreso a casa Luchito un
poco intrigado le pregunta a don Antonio, bueno abuelo y ¿Qué es un cabildo
abierto? Nunca he escuchado esa palabra.
Don Antonio le responde con carcajada jajá hay mi Luchito
¡tú no te pierdes ni una! Pero eso está bien, que preguntes lo que no sabes,
mira, un cabildo abierto es una asamblea popular, es una reunión, para
establecer ideas, leyes, para llegar a un acuerdo y así hallar una solución,
entonces lo que queremos es hacer algo organizado y hacer valer nuestros
derechos.
Sabes Luchito esto me recuerda una historia muy conocida
en nuestro país ¿estás preparado para escucharla? Dijo don Antonio.
Siiii, claro que sí, respondió Luchito.
Bueno mira, resulta que hace mucho tiempo, en el año
1810, en un local muy reconocido aquí en Bogotá, llamado “Almacén de Llorente”,
paso algo muy curioso, en ese entonces nuestro país aún no se llamaba Colombia,
sino “La Nueva Granada” y mira que no la gobernaba un presidente sino un Virrey
español.
Pero ¿cómo así?, wauuu teníamos un virrey que ¡asombroso!
Exclamó Luchito mientras don Antonio con un papel armo una corona y la colocó
en su cabeza diciendo: “soy don Amar y Borbón, represento al rey Fernando VII y
porque vengo de España me llaman CHAPETÓN”
Ja,ja,ja qué nombre tan chistoso dijo Luchito muerto de
risa.
Escucha luchito los chapetones les decían a los
españoles, pero aclaró que en nuestro país había indígenas, mestizos, mulatos,
negros y criollos que eran hijos de españoles nacidos en la Nueva Granada ósea
Colombia, muchos no estaban de acuerdo de ser gobernados por los españoles es
por eso que un día paso algo; quisieron ir a hablar con el virrey para que los
escuchara, y que el gobierno los tuviera en cuenta y ellos tuvieran
participación pero a lo que el virrey respondió, bla-bla-bla “no oigo, no oigo
soy de palo tengo orejas de pescado.”
¿eso dijo abuelo? Preguntó Luchito.
Si mijo, pero mira que los criollos dijeron, ¡ah conque
esas tenemos! Haciéndose el de los oídos sordos, vamos a armar un plan y fue
así como se pusieron de acuerdo el señor Luis Rubio y José Acevedo para ir al
“Almacén de Llorente” que era de un chapetón, para pedir prestado un florero
para ser utilizado en una comida, donde invitarían a don Antonio Villavicencio
un criollo de corazón, obviamente Luchito, ellos sabían que no se los iban a
prestar pues con lo bravo que era ese español, ¡ja! Era capaz de romperlo en la
cabeza y ¡plaz! Hacerles un chichón.
Ja,ja ayayay dijo Luchito.
Bueno esa era la idea, entonces le dijeron al sabio
caldas que fingiera estar de acuerdo y estar defendiendo al chapetón para así
armar más revuelta y el engaño sea más convincente, la idea era formar un
escándalo para que todos se dieran cuenta.
Así fue como planearon todo, fue un día viernes 20 de
Julio, cuando toda la gente del pueblo se reunía en la plaza para hacer mercado
cuando se acercaron los criollos a realizar lo planeado en el almacén de
Llorente, mira lo que dijeron.
Don Antonio con
gracia en su caminado decía:
vaya, vaya, pero si son los hermanos Morales y sus
amigos, miren criollitos ustedes saben que no son bienvenidos en este
distinguido lugar no se para que entran. A lo que respondieron ellos: Ay ya
cálmese chapetón solo queremos que nos preste este florero para una cena a la
que invitamos a don Antonio Villavicencio, pero el chapetón Llorente responde,
pero por Dios que atrevidos a ustedes como se les ocurre hablarme así a este
distinguido español. Entre esas habla Caldas diciendo: no sean atrevidos no se
metan con el español.
Llorente no aguanto los insultos y les dijo que él a los
criollos no les prestaba nada y entonces una gran pelea se armó, palabrotas
venían y empujón tras empujón y del florero ¿qué crees luchito? dijo don
Antonio:
Triz, tras, pum ¡solo la base quedó!
Entonces todo el mundo empezó a escuchar el alboroto, se
fueron acercando y aprovechando la indiferencia de los españoles, los malos
tratos del gobierno se revelaron y pedían a gritos ser escuchados. Así todo
empezó en ese momento don Luis, José Acevedo y Gómez los criollos que se
enfrentaron a Llorente fueron los que hoy lanzaron lo que conocemos como grito
de independencia desde esa época Luchito es que se conoce lo del cabildo
abierto. Fue la unión de la gente lo que permitió la independencia de nuestro
país y mira que 9 años después de éste suceso, más exactamente el 7 de agosto
de 1819 en el puente de Boyacá, Simón Bolívar con sus tropas liberó la batalla
final de nuestra independencia, hoy en día gracias a eso somos un país
independiente llamado REPÚBLICA DE COLOMBIA.
Pero de todo esto hay que tener en cuenta que lo que
buscaban ellos era que respetaran sus derechos y no los esclavizarán más.
Luchito interrumpe a don Antonio y le dice: abuelo si más
no recuerdo tu hiciste algo parecido ahorita en la plaza, tú los organizaste,
armaste un plan, un cabildo ja, ja, dice don Antonio así es Luchito solo que yo
no quiero armar un revolcón, pero si tienes razón.
Días después don Antonio tuvo que reunirse para lo que se
había organizado del cabildo abierto, en la plaza, después de unas largas horas
donde se estuvieron escuchando las diferentes opiniones, ventajas y
desventajas, se llegó a la conclusión de que se debían recortar gastos, reducir
bonos, ahorrar ingresos, en fin, todo un escrito donde iban estipuladas muchas
opciones por supuesto iba firmada por toda la población incluyendo comerciantes,
para ser presentada al presidente de la república. Y de esta manera fue como
todos unidos sin entrar en colapso lograron ser escuchados y no solo eso sino
hallar una solución a su problemática.
El poder narrar historias y que Luchito las comprendiera,
para don Antonio era muy satisfactorio, él sabía que un poco de esas charlas
quedarían en su mente y corazón y que de algo serviría.
Finalmente puedo terminar diciendo que don Antonio fue un
ejemplo a seguir de Luchito y siempre estuvo dispuesto a estar con él
orientándolo por el camino del bien para que fuera buena persona eso sí,
¡manso, pero no menso!
Nombre
completo de participante: LIZETH JOHANA LÓPEZ ANGARITA
Categoría:
A
Ciudad:
TUNJA
Nombre
de la institución: IE. JULIUS SIEBER
Título del cuento: UNA HISTORIA QUE NO ES UN
CUENTO.
Nombre de la o el docente que lo apoyó:
NELLY CAROLINA CARREÑO.
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